El ejecutivo de Google que impulsó la revolución árabe

 

Wael Ghonim

Wael Ghonim. Foto: Dylan Martinez/Reuters

Después de que en 2013 el gobierno de turno aplastara a la oposición política  egipcia, Wael Ghonim tuvo que abandonar El Cairo. Ghonim, un ejecutivo de Google, había ayudado a lanzar la revolución egipcia en 2011 y debido a la represión tuvo que emigrar a Estados Unidos en 2013, donde ahora se encuentra desarrollando herramientas para redes sociales en Sillicon Valley.

Cuatro años después del surgimiento de la “primavera árabe”, Ghonim ha dejado de pensar que Internet basta para hacer una revolución. Según cuenta a Zeynep Tufekci y David Talbot en  el MIT Technology Review, ahora, además de servir para difundir mensajes de grupos sociales que anteriormente no tenían voz, las redes sociales también sirven para difundir información falsla y propaganda, como hace el actual gobierno en Egipto.

Ghonim, quien ha vendido su plataforma de red social a Quora, cree que las herramientas sociales son una herramienta muy potente  cuando uno se organiza para una protesta. El problema viene cuando se avanza a una segunda o tercera pase y no se sabe qué hacer después de ocupar la plaza o de que el gobierno lance contramedidas contra las protestas.

A pesar de las malas experiencias, Ghonim cree que es posible desarrollar redes sociales en las que aparezcan conversaciones meditadas y educadas a escala.

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Datos vs. minorías sociales

enigma

La injusticia de los algoritmos. Fuente: Pixabay

Los datos son exactos, pero también injustos, en especial cuando miden la raza y la clase social.

Lo ha contado hace ya mucho tiempo Moritz Hardt en Medium, pero el suyo es uno de esos posts que siguen vigentes porque los datos controlan cada vez más territorios de la realidad que antes no gobernaban.

Según Hardt, los datos son “espejos sociales”. Los algoritmos inteligentes aprenden con base a datos diseñadas para tomar decisiones. Si las minorías sociales no están representadas en estos datos, cualquier algoritmo será necesariamente injusto. De hecho, Los patrones estadísticos que se aplican a las mayorías son en muchas ocasiones inválidos para las minorías.

Hay dos ejemplos esclarecedores. El primero tiene que ver con las dificultades que tiene Amazon para entregar sus productos al mismo precio y con la misma rapidez en todas las áreas de una ciudad. El segundo con los datos que se utilizan para asignar a los residentes un parámetro de peligrosidad.

La única solución, sugiere Hardt, sería crear parámetros de medición más complejos que evitaran la parcialidad de los algoritmos que utilizan los humanos para distribuir riquezas y justicia por igual.

Los veteranos de guerra usan las redes sociales como alarmas antisuicidio

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Mapa de puntos de ayuda a veteranos de guerra

Los avisos de los “colegas online” se han vuelto tan importantes como las terapias, según cuenta Robert Bennet, un veterano de las fuerzas aéreas estadounidenses. Los “colegas online” son los anuncios que algunos veteranos de guerran cuelgan en el Facebook cada día 22 de mes para evitar que alguno de sus compañeros piense en suicidarse.

 

buddy 22

grupo Buddy Check 22. Fuente: facebook

 

Según cuenta Chistine Hauser en The New York Times a partir de un estudio del Departamento de Veteranos, se llegó a la cifra aproximada de 22 excombatientes que se suicidaron en 2010 y aunque otros estudios posteriores situaron ese cálculo en una cifra mucho más baja, el 22 se convirtió en un recordatorio y en el día del mes en que los veteranos se alertaban unos a otros sobre la necesidad de ayudarse para no morir.

Buddy check 22 es el nombre de este grupo de Facebook, pero existen también otros grupos en la red social que cumplen la misma función y que se convierten en una especie de cadena de pequeñas comunidades que ayudan a los soldados a sobrevivir.

Cuando Facebook y Twitter sirven para buscar a tus familiares desaparecidos

 

tebuscaré hasta encontrarte

 

Grupo de Facebook de los familiares de los desaparecidos. Fuente: página de Facebook

 

 

Los familiares de desaparecidos en México utilizan las redes para hacer “lo que no hace el gobierno”.

Los otros desaparecidos de Iguala, son un grupo de personas que busca desaparecidos en el “mágico” estado de Guerrero (mágico porque allí desapareces) y que han creado un grupo de Facebook llamada Tebuscaréhastaencontrarte Unidos lo lograremos, para encontrar personas por todo el país a través de las redes sociales.

Hasta principios de 2015, había en México más de 25 mil desaparecidos según las cifras oficiales y según cuenta Almudena Ortega en esta nota publicada en Verne, a esta página de Facebook llegan mensajes anónimos ofreciéndoles sugerencias sobre dónde pueden buscar, se divulgan artículos fotos, se avisa de personas ya encontradas. Además de esta página, entre todos forman una red de cuentas, perfiles y páginas de Facebook o Twitter para poder encontrar a sus seres queridos.

Los algoritmos que gobiernan nuestras vidas

 

algoritmo pixabay

 

Programación de un ordenador. Fuente: Pixabay

 

Los algoritmos son un producto de la imaginación humana y pueden manejarte.

Según un artículo aparecido en The Colombia Journalism Review, los algoritmos utilizados en las aplicaciones informáticas que utilizan las empresas privadas y los gobiernos, están empezando a gobernar nuestras vidas de forma a veces impredecible. Las matemáticas casi nunca son sólo números, también, como en el caso de los algoritmos, reflejan los valores dominantes de una época.

Cada día seguimos las recomendaciones de Netflix, las tendencias de Twitter o nos dejamos ayudar por el autocompletado de Google. Pero a diferencia de los usuarios comunes y corrientes, los periodistas tienen que cuestionar el poder en la sombra que estos números empiezan a ejercer en ciertas áreas de la sociedad.

La autora del artículo, Chava Gourarie (@chavarisa), entrevista a Mark Hansen, estadístico y director del Instituto Brown en la Universidad de Columbia. Hansen dice de los algoritmos: “Son todo menos objetivos, son producto de la imaginación humana” y pregunta: “¿De cuantas maneras podríamos contestar a la pregunta de cuántos latinos viven en Nueva York?”.

Al día de hoy varios medios estadounidenses ya investigan esta clase de temas para saber, por ejemplo, si un automóvil de Uber tarda más en llegar a una zona de blancos que a una de negros, o si una tienda online aumenta sus precios según la distancia que hay entre un cliente y una tienda de la competencia, o incluso de qué manera determina un banco si concede o no un crédito.

Los algoritmos no son racistas en sí mismos, sugiere Gourarie, pero si éstos aprenden de patrones de comportamiento de los usuarios de la red, si a una mujer le ofrecen un trabajo con un salario más bajo, lo más seguro que este comportamiento se multiplique en el futuro.

Por eso, además de los periodistas existen ya profesionales de la computación científica intentando comprobar que la información que se utiliza en las bases de datos públicas sea lo más imparcial posible.

Retrato de la ciudad de Panamá por John Lee Anderson

panama

fuente: Pixabay

Los edificios fantasma en Panamá sirven para lavar dinero.

Cuenta el ya legendario periodista John Lee Anderson en The New Yorker que en una visita a Panamá en los años noventa, observó que en un edificio de oficinas recién construido la mayoría de las oficinas estaban vacías. Al preguntarle a su guía la razón, éste le respondió: “es lavado de dinero”. Por cada oficina vacía, se había establecido un negocio fantasma. Un traficante podría necesitar decenas de oficinas para cada una de las empresas ficticias que creara en Panamá.

El amigo y guía de Anderson calculó que en ese edificio sería posible lavar hasta cien millones de dólares al año. Anderson dice que en 1999, cuando el Canal de Panamá fue devuelto a la soberanía panameña, un economista local y expresidente del Banco Mundial, Nicolás Ardito Barletta, le contó que el modelo de futuro para su país era el de ser una mezcla entre Singapur y Rotterdam. En uno de los paseos que compartió con Barletta, dos de sus acompañantes se mostraron muy incómodos ante la presencia de un periodista. Uno de ellos era Josep, hijo de Jordi Pujol.

Por ese entonces, el alcalde de la ciudad de Panamá, Juan Carlos Navarro, le confesó a Anderson que deseaban ser una nueva Suiza, que atrajera inversores, aún si se tratara de dinero sucio.

 

El periodista multado por publicar una foto en twitter

the guardian

fotografía: Paul White/ap. Fuente: The Guardian

La llamada Ley Mordaza se ha cobrado su segunda víctima y The Guardian se ha hecho eco de la noticia.

El periodista español Axier López fue multado con 601 euros por publicar en su cuenta de twitter una fotografía en la que se puede ver a dos agentes arrestando a Naroa Airznabarreta, quien se había negado a presentarse a la vista oral en la que se le juzgaba por un corte en la autopista A8 en protesta por la ilegalización de la organización juvenil Segi en 2007. López subió estas fotos el 3 de marzo.

La Ley Mordaza (llamada oficialmente Ley Ciudadana), que entre otras cosas impone multas a periodistas y medios que distribuyan fotografías con imágenes no autorizadas de policías, fue puesta en marcha en 2015 por el gobierno del Partido Popular y desde entonces ha sido criticada por expertos de Naciones Unidas, asociaciones de periodistas, organizaciones de derechos humanos y partidos políticos.

 

Lo que a la gente (que lee los medios online) no le importa

 

el clarin

fuente: Kiosco.net

A los argentinos les interesan la economía y las elecciones, pero sobre todo el entretenimiento.

Una investigación publicada en  Anfibia, confirma lo que muchos ya sospechábamos: existe una brecha informativa entre las agendas del público y las agendas de los medios.  Mientras éstos privilegian asuntos de interés público en sus portadas, los lectores se interesan igual o más por la diversión. Su interés por “lo que pasa”, aumenta generalmente con las elecciones o los escándalos políticos, es decir, eventos políticos relacionados directamente con su vida.

Cuando los argentinos buscan temas de esparcimiento, incluyen en su dieta temas internacionales como la entrega de los Oscar, la Champions League o fotos y videos de animales. Esta brecha editorial, dicen en Anfibia, presenta un dilema para los medios, como dijera en su momento el periodista Martín Caparrós,  parece que el periodismo fuera cada vez más “contar las cosas que muchos no quieren saber”.

 

El “Netflix independiente” de la radio Mexicana

 

convoy

Fuente: Convoy

Cuando sus programas empezaron a distribuirse por medio de una aplicación, Olallo Rubio al fin pudo abrir la boca y contar la historia oscura de la coca-cola en su país. Y todo gracias a la creación de Convoy, un nuevo servicio parecido al de Netflix que pretende plantar cara a la industria radiofónica mexicana. Así lo cuenta Ana Campoy(@ana_campoy_) en Quartz

No es la primera iniciativa de este tipo que periodistas ciudadanos o profesionales han tomado para enfrentarse a la industria mediática. Un ejemplo de ello ha sido Carmen Aristegui, periodista de investigación quien dejó la empresa para la que trabajaba (MVS) debido a que su equipo publicó una investigación sobre  La llamada “Casa blanca”, una construcción de más de cuatro millones de euros adquirida por la primera dama mexicana.

Desde 39 pesos al mes (unos dos euros), los escuchas pueden tener acceso a una radio sin anuncios y con un tono irreverente y crítico . En su nuevo programa, Rubio opina de todo: desde la música hasta la política. Hasta ahora 14.000 personas se han suscrito al servicio desde que empezó a principios de marzo.

 

Ciudadano Google, Ciudadano Facebook

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Fuente: Citizen Ex

Puedes tener una nacionalidad según donde naciste o cuáles son tus vínculos de sangre, pero aunque no lo hayas pensado antes, también tienes una nacionalidad algorítmica.

Puedes haber nacido en el Reino Unido o en Japón, pero si tu identidad se basa en los lugares que visitas en Internet, ¿de dónde eres? Esta es una de las preguntas que se ha hecho el artista James Bridle para crear “Citizen Ex”, una serie de aplicaciones para Chrome, Safari y Firefox que te asigna una ciudadanía múltiple basada en tu historial de visitas en internet.

Abres tu navegador, saltas de una página a otra durante un tiempo, y luego abres el registro de ese viaje convertido en un mapa bastante preciso. Así emerge una geografía compuesta de países con distintas leyes de protección de datos con la que te has construido una ciudadanía “algorítmica”. Este mapa puede convertirte, por ejemplo en un ciudadano 60 por ciento estadounidense, 20 por ciento británico y 20 por ciento alemán.

Según aparece en uno de los documentos de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA por sus siglas en inglés), filtrado por Edward Snowden, a los ciudadanos vigilados por distintas agencias de seguridad se les asigna una ciudadanía algorítmica. Este procedimiento pone en riesgo la privacidad y la libertad de expresión.

Pero según cree Bridle, esta nueva seña de identidad no se corresponde con ninguna utopía como pertenecer a una comunidad universal, sino más bien a un tipo de ciudadanía corporativa: las páginas más visitadas son las de Google y Facebook. El reverso de este nuevo tipo de identidad corporativa sería su utilización como instrumento de democracia participativa o representación proporcional y el “citizen Ex intenta que sus usuarios tomen conciencia de ello.