Programadores sin futuro, las estrategias offline de ISIS y las redes sociales “tumbagobiernos”

Aprender a programar no salvará tu vida

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Stocksnap via Pixabay

Según Douglas Rushkoff (@rushkoff), el mantra: “aprender a programar para asegurar tu futuro laboral”, cada vez tiene menos validez. Con el paso de los años, la cantidad de trabajo que se encarga a programadores mal pagados en países emergentes como India, aumenta exponencialmente. “Aprender a programar no acabará con el desempleo del mismo modo que el pleno empleo en la industria editorial no llegará porque la gente aprenda a leer y escribir”, dice Rushkoff, autor de throwing rocks at the Google Bus: How growth became the enemy of prosperity (Lanzando piedras al autobús de Google. Cómo el crecimiento se convirtió en el enemigo de la prosperidad).

El teórico de medios intenta asustarnos aún más en su artículo de Fast Company: por cada programador contratado se despide a cientos de trabajadores (y además de los programadores están los robots). Sí, aún es más grande la oferta que la demanda de programadores, pero no por mucho tiempo. El aumento de la productividad provocado por la tecnología trae consigo despidos de trabajadores y nuevos dividendos a los accionistas, y nosotros, siguiendo el mantra como quien canta la canción del verano, seguimos intentando aprender a programar.

 

Los adolescentes renuevan el idioma en las redes sociales

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A pesar de las quejas de algunos padres ignorantes, las conversaciones que tienen los adolescentes no están “arruinando” el lenguaje. Al contrario, tal y como cuenta  Maddie Crum (@maddiecrum) en la sección de tecnología de la versión estadounidense de The Huffington Post, los adolescentes son los más usuarios más creativos del lenguaje. Crum cita a la profesora de lingüística de la Universidad de Toronto, Sali Tagliamonte, quien en su libro  Teen talk: the language of adolescents (teen talk: el lenguaje adolescente), demuestra que a pesar de la cantidad de veces que los jóvenes utilizan muletillas en sus discursos en realidad están produciendo cambios en la lengua constantemente.

Para llegar a esa conclusión Tagliamonte pidió a sus alumnos un registro de sus conversaciones en las redes sociales durante años y su conclusión fue muy simple: los textos estaban perfectamente escritos y las deformaciones lingüísticas de los mismos eran insignificantes. De hecho, concluía la académica, el lenguaje adolescente era en su mayor parte un reflejo del uso promedio que de la lengua hacía la población en general. Y un dato importante: de entre la población joven, son las mujeres las que lideran el cambio lingüístico.

 

Las estrategias offline del Estado Islámico

 

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Al Hayat Media Centre/AFP/Getty Images

Mientras los occidentales tienen la mirada puesta en los constantes ataques a los territorios controlados por el terrorismo yihadista en medio oriente, el Estado Islámico propaga su mensaje “offline”: en Siria, Irak o Libia, existen cadenas de radio y medios impresos que defienden a los combatientes del Daesh de la “propaganda occidental”.

 

Debido a que cada día les resulta más difícil difundir su propia propaganda por Internet, el Estado Islamico (ISIS) se procura otros medios. Noche y día, según cuenta Charlie Winter (@charliewinter) en Brookings, la estación Al-Bayan retransmite sus programas en la frecuencia de onda corta desde la Libia Central hasta el este de Irak mediante programas que van de boletines de noticias y “lecciones de historia” a fatuas retransmitidas en vivo.  Otro ejemplo es la Newsletter al-Naba, que se ha transformado en un periódico semanal lanzado los domingos, con entrevistas exclusivas, pieza de opinión e infografías.

Por si fuera poco, en aquellos lugares controlados por el Daesh, el internet está bajo la vigilancia de sus servicios de inteligencia. Winter cree que estos medios levantan la moral a los combatientes y mantienen a raya a los disidentes, y que el ISIS ejerce un control totalitario de los medios de misma forma que en su día lo hicieron Hitler o Stalin. En conclusión, que al ISIS se le debe combatir en el terreno, pero también en los medios.

 

Evo acusa a las redes sociales de “tumbar su gobierno”

 

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Si he perdido el referéndum, la culpa la tienen las redes sociales. Al menos eso es lo que piensa el presidente boliviano Evo Morales, quien fue derrotado en una convocatoria abierta a los ciudadanos para votar a favor o en contra de un tercer mandato del actual presidente.

Como respuesta, según cuenta Gisela Perez de Acha (@gisela_pda) en la página web Derechos Digitales su gobierno ha anunciado que presentará un proyecto de ley para regular las mismas redes sociales. A través de ellas se conoció un supuesto caso de tráfico de influencias que involucraba a una expareja de Morales, Gabriela Zapata, con la que el presidente habría tenido un hijo que murió poco tiempo después de nacer.

Según Global Voices, si esta ley fuera aprobada, se podría castigar con cárcel a quienes mediante las nuevas tecnologías intenten recolectar datos, violen datos personales o afecten “la honra de una persona individual, colectiva, pública o privada”. Global Voices cree que esta ley podría ser utilizada para encarcelar a opositores al gobierno de Morales. Hasta hoy, todavía no está demostrado que las redes sociales tumben gobiernos por sí solas, pero sí que los gobiernos de cualquier signo pueden utilizar las redes sociales como pretexto para perseguir a los disidentes.

 

Los peligros de dejar nuestra memoria “en la nube”

 

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Fuente: Washington Post

 

Si gran parte del patrimonio cultural se queda almacenada en estériles bases de datos más que en objetos, ¿Qué clase de memoria heredarán las futuras generaciones? Esta es la pregunta que intenta responder Abby Smith Rumsey en su libro  When we are no more (Cuando no somos más), que reseña el escritor Nicholas Carr en el Washington Post.

Si se la separa de su materialidad (memoria convertida en objetos) y de su unión con las emociones y los sentidos, la memoria corre el riesgo de desaparecer. Como señala Smith Rumsey, a lo largo de la historia la humanidad se ha preocupado más por registrar sus recuerdos que por preservarlos para el futuro. Si en lugar de encontrar nuestro encuentro encontramos un error porque la página no existe, “el siglo 21 estará lleno de páginas en blanco y de silencios sin resolver”, predice Rumsey, aunque evitar convertirse en apocalíptica y prefiere pensar en un futuro en el que los humanos tomen el control de su futuro y establezcan estrategias para preservar la memoria digital.

 

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